






|   > Dos fans de Alejandro Sanz hacen cola más de 24 horas en el Coliseum |
Elizabeth y Alberto eran los primeros de la fila para ver a Alejandro Sanz, que ayer abarrotó el Coliseum. Alejandro Sanz abarrotó ayer el Coliseum de A Coruña. Al cierre de esta edición no había subido aún al escenario, pero ya no cabía un alma en el recinto, que tuvo que perder algo de aforo para dar cabida a su escenario. El madrileño mueve masas, pero resulta increíble comprobar hasta qué punto una persona está dispuesta a esperar frente a la puerta 26 horas para tener un sitio en primera fila. Esa gente existe. "Llevamos aquí desde las seis de la tarde del miércoles, pero vale la vale", dice Elizabeth, que ha acampado en dos sillas playeras junto a su novio, Alberto. Ella es mexicana, pero vive con su novio en Madrid. Y claro, no conoce el Coliseum. Cuando se le recuerda que hay que entrar, bajas las escaleras y correr hasta el escenario, haber llegado la primera no importa tanto. "Bueno, lo que importa es venir a verlo". Todas las 60 personas que al mediodía ya estaban parapetadas a la espera del concierto se habían desvirgado ya con Sanz, una figura sin parangón dentro del panorama musical español. "En México no es Luis Miguel, que llena 30 veces seguidas un estadio, pero le anda cerquita y eso que allí los conciertos son mucho más caros. Pero Alejandro no es como Bisbal, que saca los discos muy seguidos, él se demora más y te da tiempo de ahorrar", reflexiona Elizabeth. Pese a ello, lo ha visto dos veces en Ciudad de México y aún le quedan cinco entradas más. Como acompañante, su novio. Sanz no necesita promoción, aunque tampoco escatima la gira en ella. En Santiago dejó claro que estamos ante una estrella en plena madurez, que se aferra a su estatus de figura capital en la música contemporánea y que plasma todo ello en el escenario. Por cierto, un escenario de 30 metros de largo y 18 de fondo, el más grande instalado jamás en el Coliseum. Quizás los fans que llevan un día rumiando su ansiedad por verlo puedan discutir mañana si realmente el tamaño importa. |







